La cápsula Nuñista y sus... "no más declaraciones".

Posted on 19:39 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios

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Hugo Triano Gómez. 


Cuando uno toma decisiones debe tener claras las razones que lo llevan a ello. El gobernador Arturo Núñez ha sorprendido por tanto a los que siguen su actuar en la administración pública al anunciar que en adelante, en lo que resta del sexenio, su política de comunicación será no dar declaraciones. 
Entendiéndolo tal cual, es de asumirse que el de ayer fue su "último dicho";  no obstante que no reveló el misterioso episodio que lo llevó a dar el antidemocrático paso. Y es que por más que se busque, los actuales tiempos no son por muchos los más álgidos ni los más tensos a los que su administración se haya enfrentado y quizás vaya a enfrentarse dadas las expectativas que generó. 
Ni siquiera los incómodos casos Agapito, el de las licencias regaladas en la PEC, el de la mariscada, el asunto CAN, el caso Granier o el del origen de los 30 millones de pesos que su administración hizo llegar al Congreso local, justifican el proceder de Núñez Jiménez si se parte por enésima ocasión de que el actual debe ser un gobierno de "cambio". ¿Acaso aquél exabrupto que protagonizó cuando ubicó a los templarios operando en Tabasco y después el área de comunicación social le corrigió la plana, rechazando la versión, incidió en ello? Difícil de creer resulta cuando se recuerdan los antecedentes del gobernador-parlamentario, "forjador" de instituciones y sus "dotes" públicos para encarar, aterrizar y extinguir conflictos. 
Por eso es que la declaración tiene ahora mismo más de una connotación trascendente, más allá de que seguramente no la cumplirá. En aras de no dejar dudas, lo que Núñez evidenció fundamentalmente es que la actitud abierta de su época de oro y hasta cuando fue candidato lo cansó y la mandó directamente al rancho de López Obrador.
El acontecimiento invita también a pensar en porqué alguien experimentado, conocedor de la importancia de la opinión pública, demerita el derecho fundamental de los gobernados a exigir respuestas de sus autoridades y regresa la escena a la trágica era de los boletines del priísmo concentrador de la información.
Por si algo faltara, la "decisión" sobre su nueva política de comunicación ubica a Núñez en la fila de los arcaicos de los que tanto se quiso desmarcar pese a sus años; lo acerca a la palestra de los gobernantes que aunque lo nieguen, en los hechos son antidemocráticos e intolerantes. A los que son auténticos lobos disfrazados de ovejas. Contrasta con el senador ávido de foros y el candidato que no temía a ninguna cuestionante conocedor de sus aptitudes y congruente en sus actitudes. 
¿Cómo asumirá el primer gobernante -formalmente- no priísta de Tabasco, las críticas ante su primer informe de gobierno? A juzgar por lo exhibido, no de la mejor forma. ¿Cuánto quedará en su conciencia de aquella idea izquierdista que desde siempre criticó la cerrazón gubernamental, la falta de claridad y de transparencia, el "ni los veo ni los oigo" que dio un nuevo fundamento a su causa durante el salinismo? 
Cierto es que a nadie se le puede obligar a algo, pero parece que Núñez tendrá que cambiar de parecer, so pena de pagar un alto costo. 
Inconcebible, pero más trágico resulta que el gobernador tabasqueño olvide que apenas hace unos meses, su antecesor, su compadre Andrés Granier, terminó encerrado en una cápsula de loas y de discursos huecos que trataron de minimizar sus responsabilidades sobre lo que aquí pasaba y desviándolo de la realidad hasta sentirse aún en la desgracia, el mejor gobernante de esta tierra y el más querido pese a todo. 
Lo alarmante para los tabasqueños y para el propio Núñez, es que su gobierno apenas empieza y la cápsula parece haberse. . . activado ya.

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